RESPETO A LA LIBERTAD DE UNO MISMO Y DEL OTRO

Hay algunos aspectos de las relaciones que no entendemos a la primera, el respeto a la libertad de uno mismo y del otro. Respetar la libertad es reconocer y aceptar que los demás también pueden hacer lo que quieren, siempre y cuando no hagan daño a nadie, ni rompan las normas de convivencia. Respetar la libertad implica ser tolerante, comprensivo, solidario y colaborador.

Es el mejor regalo en las relaciones positivas. Ser libre es vivir de acuerdo con aquello que siento bueno para mi crecimiento integral. Cuando he sido respetada, me he sentido querida, y que tenia la oportunidad de equivocarme o no. Lo importante era ser yo, expresarme en la vida como yo lo siento en lo profundo de mi ser.  Cuando me he sentido segura y acompañada. Que verdaderamente importo al otro y hay un lugar en el mundo que solo yo puedo ocupar, y es bueno que lo haga.
Cuando me he sentido machacada, culpable, he enfermado. No quería vivir a veces. Sentía confusión entre lo que yo sentía bueno y lo que el otro me imponía. Sentía, sensación de ahogo, angustia, de no existir.

Respetar la libertad del otro para mí es permitir y favorecer que el otro pueda expresar por medio de gestos, palabras y acciones aquello que siente bueno teniendo como referencia lo profundo de su ser, su crecimiento como persona.
Respetarlo me aporta, crecimiento propio, claridad respecto de los limites que hay en toda relación humana, de mis responsabilidades y de las del otro. Sentimiento de responsabilidad en la ayuda al otro a ser él mismo.
Si no lo he respetado la incidencia es que provoco en el otro distanciamiento, la relación no es auténtica.

¿Cómo reacciono cuando el otro hace uso de su libertad y toma decisiones que van en contra de mis criterios, gustos…?

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