El Odio que das
Así se titula el libro de Angie Thomas y la película basada en dicho libro, dirigida por George Tillman Jr. Esta historia, nos ayuda a pensar y nos hace llorar. Te dejo unas preguntas para que saques mayor partido al mensaje de esta película y lo apliques a tu vida.
El cristianismo es poder hacer lo que hace Star: denunciar una injusticia, ponerse del lado de la verdad, elegir el Bien como camino. Es mi propia reflexión personal. Hemos ritualizado mucho las religiones, cuando todas, especialmente el Cristianismo, nos conduce siguiendo a su fundador a dignificar al ser humano en todas sus dimensiones.
Además de hacer tu propia reflexión personal y aplicarla a situaciones de injusticia y discriminación que hagas podido observar o encontrar en tu propia vida, te dejo la reflexión final que hace la protagonista para que puedas hacer tu comentario personal.
Reflexiones finales de Star:
- ¿Qué opinas sobre perdonar y seguir adelante? ¿Te parece fácil? ¿Lo has tenido que aplicar alguna vez a tu propia vida? ¿Te parece inteligente perdonar? ¿Es posible?.
“Mi madre me dijo que perdonara y siguiera adelante.
- ¿Qué son para ti las amistades a medias? ¿Lo has experimentado alguna vez? ¿Has sido alguna vez amigo/a a medias?
Pero no necesito amistades a medias. No si tengo amigos de verdad. Al fin nos vemos como somos.
- ¿Qué te parece la reflexión siguiente de Star?
Nunca lo olvidaré, nunca me callaré. No puedo cambiar de donde soy o lo que me ha pasado. Así que por qué avergonzarme de lo que me hace ser quien soy.
- ¿Qué te parece esta decisión que toma Star?¿Qué sería iluminar la oscuridad?
Voy seguir siendo Starr, sin versión dos. Sólo Starr. Papá dice que mi nombre es un superpoder, que lo use. Y eso es lo que voy a hacer, iluminar la oscuridad.
- Algunas frases sobre las que pensar:
«Que seas valiente no quiere decir que no tengas miedo, Star —dice ella—. Significa que sigues adelante aunque tengas miedo».
«—Por eso la gente está levantando la voz, ¿eh? Porque no cambiará si no decimos nada.
—Exactamente. No podemos quedarnos callados».
«Ese es el problema. Dejamos que la gente diga cosas, y lo dicen tanto que se vuelve algo que para ellos está bien y para nosotros es normal. ¿Qué sentido tiene tener voz si te quedas callada en esos momentos en que no deberías estarlo?».